El goteo, es un sistema de riego de baja presión que funciona mediante
gotas de agua que son transportadas directamente a las raíces de las
plantas por medio de tubos plásticos, pasando por una serie de emisores
calibrados.
Con el riego por goteo prácticamente no hay pérdidas por
evaporación, también se utiliza menos agua para regar porque estará
regando solo la zona de las raíces de las plantas que es lo que se desea
regar, sin desperdiciar agua regando las malezas vecinas al mismo tiempo.
En cierto sentido, el riego por goteo ayuda a maximizar el uso del agua,
logrando más con menos agua, siendo un sistema no muy costoso y sencillo de
instalar. Es posible instalar un sistema de riego por goteo en un jardín
de 15 por 30 metros en un par de horas, regando hasta 1000 mē a la vez con una
simple manguera de jardín.
La modalidad de riego por goteo se ha convertido en los últimos años el
tipo de riego más eficiente y económico a largo plazo en todo el mundo.
Permite una mejor utilización del agua, y permite controlar a la
perfección los fertilizantes a utilizar, así como suministrar la
cantidad de agua exacta requerida por el cultivo en todo momento. Además,
es posible automatizar todo el sistema, con lo cual se reducen los costos de
mano de obra al mínimo.
El objetivo fundamental del riego es el de suministrar agua a los cultivos, de
manera que estos no sufran déficit hídrico en ningún momento que
pudieran ocasionar pérdidas de producción cosechable.
Además, el riego debe garantizar que se mantenga el balance de sales; es
decir, que no se acumulen en exceso en el perfil del suelo como resultado de la
aplicación del agua de riego. En todos los casos, el riego debe ser
controlado para evitar pérdidas excesivas que se traduzcan en problemas
medioambientales o en un consumo innecesario que incremente los costes de la
explotación y, por tanto, las posibilidades de mejorar su manejo para
hacerlo más eficiente.
Un sistema de riego debe distribuir el agua uniformemente en toda la superficie
regada, de manera que todas las plantas reciban la misma cantidad y esta sea la
adecuada para satisfacer las necesidades hídricas del cultivo durante el
intervalo entre riegos. En la práctica es muy difícil que un sistema
opere con una uniformidad perfecta, pero para minimizar esta deficiencia se
pueden usar reguladores de presión que controlen el caudal de salida o
modificar el diámetro de las tuberías o la longitud de las mismas para
conseguir en todos los puntos (nodos) de la red las mismas fuerzas de llegada
del agua (o por lo menos bastante próximas).
Esta forma de riego se considera como la más eficiente entre las diferentes
tecnologías avanzadas de aplicación de agua y fertilizantes
(fertirriego o fertigación).
Los sistemas de riego por goteo requieren una inversión de dinero y de
tiempo, pero una vez instalados, son más convenientes que regar a mano y
usan menos agua. Se puede instalar un sistema que suministra las necesidades
precisas de cada planta, y luego alterarlo a través del verano a medida que
cambien las necesidades de las plantas.
Igual que con los otros métodos de riego, el objetivo con estos sistemas es
regar con poca frecuencia pero profundamente. Típicamente, se riega una o
dos veces a la semana (1 o 2 horas cada vez).
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Procesos Unitarios I
2001-06-03